¿Diseño gráfico sostenible es posible?

Calle con cartel de Greepeace. Planet Earth First.Foto: Lauris Rozentāls (Pexels.com)

El planeta nos suplica que dejemos de fabricar cosas, y por lo tanto que dejemos de diseñar – al menos offline –. ¿Cómo podemos seguir dando soluciones de diseño gráfico siendo sostenibles?

Hace unos años empecé a intentar llevar una vida residuo cero, digo “intentar” porque es muy difícil llevarla al 100%, es un estilo de vida en el que nunca consigues un 100%, pero si puedes trabajar cada día para acercarte un poco más a ello. Esto me llevó a cuestionarme los productos que se creaban como resultado de mi profesión, libros, revistas, láminas ilustradas, flyers, folletos, packaging, etc. Así que a la vez que leía y me informaba como consumidora, reflexionaba como profesional.

Una de las conclusiones a las que puede llegar una persona al reflexionar sobre este tema, es que un flyer o una revista nunca pueden ser sostenibles, ya que su mera existencia genera un residuo (el papel y sus tintas) y previamente ha pasado por un proceso de fabricación contaminante que también ha generado residuos, por no hablar del transporte. Mi planteamiento, por lo menos de momento, es que eso es totalmente cierto, pero ya que vivimos en una sociedad que no va a dejar de fabricar todos estos productos de un día para otro, debemos, como profesionales del diseño, buscar la opción más sostenible en cada caso. ¡Ojo! que digo esto a pesar de que creo totalmente que la sociedad tiene que avanzar hacia evitar todo tipo de packaging y reeducarnos como consumidores, por ejemplo utilizando nuestro propio envase un número infinito de veces.

Lo más importante en diseño sostenible es reducir lo máximo posible. Recordando la regla de las 3 erres – reducir, reutilizar y reciclar – para un diseño sostenible yo propondría como base Reducir, Reducir y Reducir. Y una vez hecho esto, con lo que nos quede, veamos que podemos hacer mejor.

Reducir

Consiste básicamente en cuestionarnos continuamente si lo que estamos diseñando de verdad es necesario. Como diseñadoras estamos acostumbradas a hacer esto, ya que en nuestro día a día tenemos que tomar decisiones de diseño que muchas veces van en esta misma línea. Por ejemplo en la creación un logotipo, cualquier elemento que no aporte algo esencial, que no nos diga algo acerca del proyecto que queremos representar, y que no sea verdaderamente necesario, lo eliminamos. ¡Pues esto es lo mismo!

Podemos reducir de diferentes maneras:

Reducir el número de elementos de un packaging o libro: ¿de verdad es necesario un envase de plástico dentro de otro de cartón? ¿o varios individuales dentro de uno más grande?, ¿hace falta una camisa o una faja que envuelva las tapas de un libro?, ¿los libros deben venir plastificados?. Muchas personas me dirán que muchas de esas cosas son necesarias para mantener el producto en buen estado. Pero lo cierto es que podemos vivir perfectamente con una portada de libro rasgada o una galleta rota, pero no podemos vivir en el desastre climático hacia el que nos estamos precipitando, las prioridades son bastante claras.

Reducir el número de tintas en la impresión: las tintas suponen una contaminación, mayor o menor dependiendo del tipo de tinta, pero siempre lleva un proceso que contamina y genera residuos. Evitando por ejemplo cubrir toda la superficie de impresión con una tinta podríamos reducir mucho su impacto.

Reducir o eliminar el producto en sí: en una época como la actual en la que estamos conectados permanentemente a la red, casi como una extensión de nosotras mismas; y nos comunicamos, compartimos experiencias y compramos a través de ella; no parece tener mucho sentido llenar la calle de carteles o las puertas de los comercios de flyers. Por esto, creo que es una buena solución intentar reducir al máximo nuestra publicidad en soporte físico y centrarnos en publicidad en redes sociales, webs, mailings, etc. En diseño editorial tenemos los ebooks y cada vez es más habitual que las revistas generen más contenido digital que impreso. Aunque ahora se está empezando a hablar de que el almacenamiento en la nube también contamina, pero esto ya es para reflexionar más adelante, vayamos paso a paso.

 

Leches vegetales en botella de cristal.
Foto: Polina Tankilevitch (Pexels.com)

Materiales lo más sostenibles posible

Es difícil encontrar un material verdaderamente sostenible, pero por suerte la economía circular tiene muchas soluciones para ello y cada vez se está investigando y trabajando más en esta dirección. Yo voy a dar unas indicaciones que simplemente buscan una reflexión por parte del diseñador para encontrar el mejor camino hacia un diseño sostenible, no son unas normas a seguir. Hay que tener muy en cuenta que el tema de la sostenibilidad es muy complejo; debemos analizar bien cada caso, examinar la funcionalidad del producto y buscar la mejor solución.

Para averiguar que un material es sostenible, o por lo menos cual es más sostenible que otros, debemos analizar todo su ciclo de vida. Esto incluye: la extracción de la materia prima, su transformación, el transporte, su uso, su durabilidad, su capacidad de reciclaje, sus opciones de reutilización o su capacidad de degradación (en la naturaleza o en una planta de gestión de residuos).

Si analizamos todo esto nos encontraremos con que el plástico es el gran problema de nuestro tiempo y debemos evitar a toda costa. También nos encontraremos con que los llamados plásticos biodegradables no son más que un greenwashing y en ocasiones hasta son más contaminantes que el plástico tradicional. Incluso últimamente se ha empezado a hablar de que las bolsas de papel son menos sostenibles que el plástico porque su proceso de fabricación es más contaminante que este y quizá menos resistente dependiendo del uso. Pero a su favor debo decir que tiene muchas más probabilidades de que se recicle o que se degrade de manera natural. El plástico tarda una media de 500 años en degradarse y sólo se recicla aproximadamente un 5% de lo que se produce a nivel mundial (La nueva economía del plástico, Fundación Ellen MacArthur).

Otro punto importante a tener en cuenta es la monomaterialidad, pues cuantos menos materiales se usen en la fabricación de un producto más fácil y efectivo será su reciclaje, y lo ideal es que esté compuesto de un sólo material. Por ejemplo, los famosos bricks de leche o zumo no son de cartón solamente, están hechos de 3 materiales: polietileno, cartón y aluminio. Esto hace que la separación de materiales complique su reciclaje, así, al margen de la contaminación en su producción, puede ser más fácil de reciclar un envase 100% de plástico reciclable. Lo mismo pasa con los vasos de “cartón” que usamos cuando pedimos un café para llevar.

Por todo lo anterior, el vidrio siempre sale ganando, cumple prácticamente todo lo necesario para ser un material 100% sostenible: alta durabilidad, alta capacidad de reciclaje (puesto que se puede reciclar infinitas veces), y su capacidad de reutilización también es muy buena. Una botella de zumo de cristal una vez consumido el zumo, se puede usar como botella para el agua, o un bote de legumbres puede ser rellenado infinitas veces en una tienda de alimentos a granel.

El valor estético

Si hablamos de diseño, sea gráfico o de producto, no podemos dejar de valorar la parte estética. Hace años los productos hechos con materiales reciclados daban la sensación de producto pobre, barato, sin calidad; esto, afortunadamente en los últimos años ha cambiado, puesto que estamos más sensibilizadas con el problema de los residuos y hasta se ha empezado a asociar con un producto más exclusivo y que se ha fabricado de manera consciente. Por ello creo que no debemos tener miedo a hacer una caja enteramente en cartón con el color natural de este y todo el diseño impreso a una o dos tintas al agua. Quizá llegue un momento (ojalá llegue) en que todos los productos se diseñen buscando la sostenibilidad y lleguen a tener todos un aspecto muy parecido; pero ahí debemos exprimir al máximo nuestra creatividad como diseñadoras para hacer que nuestro cliente se diferencie de los demás.

Todas estas indicaciones son producto de mis propias investigaciones, de leer muchos artículos contrastados, blogs de personas inspiradoras que escriben sobre residuo cero, o de los conceptos aprendidos en la universidad. Más abajo os dejo varios enlaces con material para que leáis y saquéis vuestras propias conclusiones. ¡A trabajar por un diseño gráfico sostenible!

No olvidéis lo más importante: para un diseño gráfico sostenible debemos REDUCIR, REDUCIR Y REDUCIR.

 



Enlaces de Interés:

Creo que la información base que necesitamos para trabajar nuestros proyectos de diseño desde la sostenibilidad, es muy similar a la que necesitamos para entender cómo y porqué llevar una vida residuo cero; ya que en ambas debemos cuestionarnos qué implica el uso de cada material. Por eso me he centrado en recomendaros varios artículos del blog Vivir sin plástico, es uno de los blogs de referencia en el mundo del residuo cero, en él podéis encontrar muchísima información sobre gestión de residuos que os pueden ayudar a valorar las consecuencias medioambientales que supone la elección de un material u otro.

Uno de los artículos más interesantes de Vivir sin plástico es ¿Cómo funciona el reciclaje en España?.

Otro magnífico artículo es Ellen MacArthur y la nueva economía del plástico, con un buen resumen del informe de la Fundación Ellen MacArthur.

Y por último un artículo sobre la reciclabilidad del plástico, ¿El plástico se puede reciclar?.

 


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